Como ya sabemos, una cosa es que "todo" pueda ser operativizado como TEE y otra que todos los clientes deban ser tratados iguales.
Hay diferencias, y vamos a comentarlas en función de la sintomatología y problemáticas concretas; igualmente, no debemos descartar que las que nos encontremos en un TEE depresivo pueden ser las mismas (en forma y contenido no, pero sí en función) que las que nos encontremos en un TEE ansioso.
Para trabajarlas, vamos a reflejar aquí un par de ejercicios que suelen ser útiles en estos casos, y después se plantearán asuntos para que cada uno de vosotros plantee cómo lo abordaría en consulta.
En depresión, resulta útil introducir la metáfora del tablero de ajedrez, sobre todo a la hora de que el cliente cambie su perspectiva en relación a los pensamientos rumiativos e ideas sobre sí mismo.
Date cuenta de que el tablero soporta un número ilimitado de piezas blancas situadas juntas, como pensamientos que dicen cosas como que eres muy competente, que esta situación pasará, que todo irá bien. Pero también hay piezas negras en el tablero que son justo lo contrario. Así que hasta el momento tienes piezas blancas que te dicen “No pasará nada, todo irá bien”, y piezas negras que te dicen “¿A quién estás engañando?, sólo irás a peor.”Podría parecer que ambas piezas, blancas y negras, no pueden coexistir y las negras son aquellas de las que debes librarte. Pero, ¿es posible que, dado que de hecho no son piezas, tan sólo pensamientos y emociones, coexistan en tu mente tal y como son, tanto los buenos como los malos?.
En este punto, los clientes pueden empezar a “razonar emotivamente”, y pueden responder con algo como:
Si vale, es posible que todo no sean más que pensamientos, ¡pero es cierto que yo no estoy bien!
En respuesta, es útil contestar que “es cierto que yo no estoy bien” no es más que otra pieza del tablero, y también cuestionar al cliente sobre la utilidad, veracidad o pragmatismo de los pensamientos, diciendo algo como:
¿Tener un pensamiento sobre que otro pensamiento es cierto, lo hace cierto?, ¿no se trata tan sólo de otro pensamiento?, ¿has pensado alguna vez que algo es cierto, y te has dado cuenta de que no era así?, ¿y al contrario?, ¿has pensado alguna vez que algo no era cierto, para darte cuenta de que realmente sí lo era?, responde a un pensamiento basándote en otro pensamiento sobre su veracidad es tan sólo una forma de tener en cuenta a esos pensamientos. Me gustaría que considerases que hay otra forma de responder a tus pensamientos o emociones, basada en lo útil que ese pensamiento o emoción resulta para ti, y no tanto en lo cierto o no que es.
“Según me cuentas, tu problema se asemeja a la siguiente situación: imagínate que durante tu vida has estado avanzando por un camino, dirigiéndote hacia donde más te convenía. La vida a veces nos lo hace pasar bien y otras mal, y realmente no podemos saber cuándo va a suceder lo uno o lo otro, por lo que es como si tuviéramos los ojos vendados y siguiéramos avanzando por ese camino. Así que caminamos por la vida con los ojos vendados, pero además tenemos una mochila a nuestras espaldas con herramientas, que te han dado para que las uses si las necesitas. Un día, por casualidad y sin saberlo, caes en un hoyo, y como primera reacción lógica echas mano a la mochila y buscas algo para salir de ahí. Encuentras lo único que te han dado: una pala. Y como las palas sirven para cavar, empiezas a cavar, convencido en tu ingenuidad de que encontraras la salida del agujero en el que cada vez estás más hundido.”
En este punto, el terapeuta puede realizar preguntas al cliente sobre la metáfora:
- ¿De qué le sirve a esa persona cavar?
- ¿Crees que podría hacer otra cosa?
- ¿Se asemeja a algo tu situación?
El cliente puede contestar con cosas como:
- Entonces, ¿qué debo hacer?
- Esto es mi culpa, no puedo hacer nada para salir del agujero
- Estoy condenado al sufrimiento
Ante esto, debemos conducir al cliente a que llegue a la conclusión de que, si quiere salir del agujero, primero tendrá que soltar la pala, ya que de otra forma no tendrá las manos libres para explorar otras posibilidades.
Sería útil que el cliente identificase “sus palas”, de manera que sea él mismo el que vea qué conductas o que intentos debe abandonar.
EJERCICIO
Dadas las herramientas que hemos conocido estas semanas y estas dos metáforas que se ilustran arriba, se os pide que planteéis una manera de abordar las siguientes situaciones:
- El cliente indica que tiene pensamientos o deseos de suicidarse
- El cliente se queda estancado en razonamiento emotivo
- El cliente demanda saber por qué está deprimido
- El cliente comenta una y otra vez que su pasado fue muy injusto y que otros le trataron muy mal
- El cliente no para de llorar en consulta
- El cliente falla a la hora de hacer las tareas propuestas
El abordaje de estas situaciones debe ser pensado por vosotros y será comentado por cada uno en la última sesión de este sábado.
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