DESESPERANZA CREATIVA


En la sesión del sábado pudimos ver, entre otras cosas, lo importante que es dirigir un diálogo a explorar todos los intentos fallidos que el cliente "ya trae" a consulta.

Si el cliente hace algo, o sigue haciendo algo hasta la fecha, es porque le merece más la pena hacer eso. 

Por ejemplo, alguien que consume siempre tiene dos opciones disponibles de respuesta:

1. Seguir consumiendo
2. Dejar de consumir

Dada su experiencia, el coste percibido de la opción 2, "dejar de consumir", es demasiado elevado, por lo que literalmente no tiene razones o motivación para elegir la opción 2.

En definitiva, ¿por qué tenemos que hacer algo cuyo coste es algo que no estamos dispuestos a asumir?, "si dejo de consumir me voy a sentir horriblemente mal, y yo no quiero sentirme tan mal".

En este caso, y en casi todos los casos, el cliente no está dispuesto a asumir el coste del cambio, por lo que todos nuestros esfuerzos al inicio de la terapia (y realmente durante toda ella) deben ir dirigidos a conseguir que el cambio realmente merezca la pena.

¿Cómo hacemos eso?

Bueno, según la RFT, debemos derivar funciones aversivas a la opción número 1, "seguir consumiendo", para conseguir que el coste percibido de esa opción sea superior a la opción número 2, "dejar de consumir.

Sí sí, Jose, si eso está muy bonito, ¡pero explícame cómo leches se consigue eso!

Vamos allá:

Paso 1: explorar aquello que ya ha hecho
Paso 2: derivar funciones aversivas de aquello que ya ha hecho
Paso 3: derivar funciones apetitivas hacia nuevas conductas

Ejemplo de paso 1:

"¿Qué hiciste en el pasado para solucionar el problema?", "Cuéntame cómo exactamente hiciste eso", "Eso que hiciste, ¿lo hiciste siempre?, ¿hubo momentos en que lo hicieras más que otras veces?"

Ejemplos de paso 2:

"Aquello que hiciste, ¿cómo funcionó en el pasado?", "¿qué consecuencias tuvo a corto y a largo plazo?", "¿qué coste tuvo a corto y a largo plazo?", "¿ayudó lo que hiciste para solucionar tu problema a solucionarlo?", "¿te hubiera gustado conseguir otra cosa diferente a lo que lograste?"

Ejemplos de paso 3:

"¿Qué podrías hacer ahora mismo para conseguir algo que te gustase?", "si quieres obtener eso que me dices, ¿qué podrías hacer?", "Quiero que por un momento cierres los ojos y me permitas describirte cómo sería tu vida haciendo aquello que te permitirá solucionar el problema"

De esta manera, estamos haciendo más probable en su contexto verbal que la próxima vez que piense en la opción 1, seguir consumiendo, no se lo plantee como una respuesta tan apetitiva como antes; y por otro lado, estamos haciendo más probable en su contexto verbal que la próxima vez que piense en la opción 2, dejar de consumir, se lo plantee cada vez más como una respuesta viable y posiblemente beneficiosa

Este procedimiento es válido para poner en marcha la estrategia de DESESPERANZA CREATIVA, CONTROL COMO PROBLEMA, cuyo fin es conseguir que el cliente esté más dispuesto a explorar nuevas formas de conducta y abandonar su repertorio antiguo y desgastado.


Ahora, el ejercicio para estos días consiste en que cada uno de vosotros, en forma de comentario, añadáis un diálogo en el que se ilustre este proceso; dicho diálogo no tiene que ser real, aunque puede serlo, y en cualquier caso se os pide que pongáis a prueba vuestra imaginación y creatividad. No hay manera de hacer este ejercicio mal.

Un ejemplo de diálogo puede ser:

T: así que el problema es la ansiedad que tienes, ¿verdad?
C: sí, así es, por eso estoy aquí
T: bien...me pregunto qué has hecho hasta esta fecha para deshacerte de ella
C: de todo, he hecho ya de todo; cuando estoy muy ansioso no puedo evitar ponerme a limpiar; limpio y limpio y limpio
T: así que cuando te pones nervioso limpias
C: sí
T: ¿limpias algo en concreto?, tu piso, tu coche, te duchas...
C: no no, sólo limpio mi coche, porque es pensar en que puede estar sucio y buf...
T: veo que ahora has pensado en el coche y no te estás sintiendo muy tranquilo, ¿verdad?
C: para nada, de hecho tengo ansiedad...me cuesta estar aquí hablando contigo
T: vale; en esos momentos, ¿qué haces para no sentir esa ansiedad?, ¿qué ocurre cuando limpias y ves el coche limpio?
C: pues me calmo, la ansiedad se va; y bueno, cuando voy de camino a limpiar mi coche no puedo más y me pongo a contar las baldosas, eso hace que me calme un poco, al menos hasta que llego y lo limpio
T: así que limpias y entonces la ansiedad se va y no vuelve nunca más
C: no no, claro que vuelve, es horrible, limpio para...bueno, para no sentirla en ese momento
T: vale, entonces según me dices, limpias y aún así la ansiedad siempre vuelve, ¿no?
C: sí
T: oye y, cuando limpias, ¿cómo limpias?, ¿qué jabón compras?, ¿usas siempre el mismo estropajo y los mismos paños?
C: ¡qué va!, ¿cómo voy a hacer eso?, al limpiar los ensucio y todo se queda ahí, así que los tiro, no puedo quedármelos; uso DON LIMPIO TOC, y paños VILEDA TOC+, y limpio hasta que no queda nada sucio, claro
T: ¿cuántas veces a la semana limpias tu coche?
C: pues mínimo una vez al día, hay veces que dos...depende, si se monta alguien más no puedo aguantarlo y en cuanto se baja lo limpio. Unas...8 veces a la semana, creo
T: ¿cuánto dinero inviertes en limpiar tu coche?
C: (hace cálculos) pues 300...hostias...300€ al mes...
T: ¡vaya!, te dejas al mes más dinero limpiando el coche que yendo a terapia (risa)
C: sí, bueno...la verdad es que no me había parado a pensarlo...
T: ¿y cuánto tiempo tardas cada vez que limpias el coche?
C: pues dos horas más o menos
T: lo que hace un total de...16 horas a la semana...eso es casi un día
C: sí...nunca lo había visto así, pero es casi un día...sí
T: vale, ahora imagínate que pudieras hacer cualquier cosa 64 horas y 300€ más al mes...
C: eso es bastante dinero y...más de un fin de semana...
T: eso parece...¿qué harías?, ¿qué te gustaría hacer si tuvieras 300€ más y dos días y medio más a la semana?
C: sin duda me pegaría un viaje con mi novia
T: ¡eso suena perfecto!, ¿a dónde irías?
C: al norte, a Santiago estaría perfecto...
T: vaya, parece que es algo que te hubiera gustado hacer, ¿por qué no lo has hecho antes?
C: por falta de tiempo y por falta de dinero...
T: entiendo...


¡OS TOCA A VOSOTROS!


5 comentarios:

  1. C: Seguro.
    T: Podríamos añadir sentirte culpable a la lista de cosas que sientes.
    C: Es que me siento culpable. Nunca conseguiré lo que quiero en la vida, llevo 29 años haciéndome cargo de mi madre y de mi abuela y no se hacer otra cosa. No he hecho otra cosa en mi vida. No se hacer nada.
    T: Observo que, cuando te sientes triste y culpable, tienes pensamientos que te dicen que te aprovechas de los demás, que no eres capaz de hacer nada. ¿Qué es lo que haces cuando te sientes así?
    C: Lloro (empiezan a salir lágrimas) y me quedo pensando en ello.
    T: De nuevo (añado un tick en pensar) veo que piensas y le das vueltas a la cabeza, y que además lloras cuando estás así. ¿Añadimos llorar a la lista?
    C: Si, Es que no puedo hacer nada cuando me siento así. Llevo mucho tiempo sin hacer nada.
    T: Eso es algo más que haces...
    C: Pero si no hago nada...
    T: Efectivamente, no hacer nada es algo que haces, por lo tanto añado eso a la lista. ¿Algo más?
    C: No se..., quizá hablo con mis amigas o contigo.
    T: Esto también podemos añadirlo a la lista : "Cuando me siento mal busco amigos con los que hablar o visitar a curro para que me ayude".
    C: Si, y me siento mejor, pero no se resuelven los problemas.
    T: Efectivamente, vamos a ir viendo cómo todas las cosas que haces en esta lista te ayudan a corto plazo, pero no a largo plazo... ¿Te parece si las analizamos una a una.
    C: De acuerdo.

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  2. T: Bueno cuéntame, ¿qué haces cuándo tienes esa tristeza tan grande?
    C: Pues nada, tumbarme en mi cama, o dormir.
    T: Vale, y cuando realizas esto, ¿qué ocurre con tu tristeza?
    C: Pues que al menos si me duermo dejo de pensar.
    T: Y, cuándo te despiertas, ¿se ha ido? ¿se ha calmado?
    C: Cuando me despierto me vuelve la misma sensación de desazón otra vez, no tengo ganas de hacer nada...
    T: De acuerdo, entonces, si no he entendido mal, me estás diciendo que pese a echarte a dormir un rato cuando te despiertas sigues sintiéndote muy triste.
    C: Claro, por eso estoy aquí.
    T: ¿Has pensado en qué otras cosas puedes hacer cuando te sientes así?
    C: Es que no puedo hacer nada con esta depresión que tengo, solo sentarme a llorar, dormir, o pasarme el día tirado en el sofá sin hacer nada productivo
    T: Vale, dime una cosa...¿has hecho un cálculo de cuántas horas al día pasas haciendo esto?
    C: ¿El qué?
    T: Durmiendo, tirado en el sofá, sin hacer nada productivo...
    C: Pues...desde que me levanto hasta que me acuesto, como mucho salgo a tirar la basura. Estoy desperdiciando mi vida.
    T: ¿Y si pudiéramos emplear al menos parte de esas horas al día haciendo algo con lo que te sientas un poco más satisfecho?
    C: Sería lo suyo...pero es que no me veo capaz, solo salir para venir aquí me cuesta, no tengo fuerzas para salir de la cama...
    T: De acuerdo, vamos a pensar, ¿qué beneficios te aporta esto a corto plazo?
    C: Obviamente ninguno, pero al menos no me tengo que obligar a hacer cosas que no quiero.
    T: Entiendo que no quieras hacer cosas que no te agraden, pero, ¿has pensado como te afectará esto a largo plazo? ¿te acerca a donde quieres estar?
    C: No...tengo que hacer algo para cambiar esta situación...

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  3. T:- Está bien, cuéntame, ¿qué haces cuando sientes esos celos?
    C: bueno, pues principalmente suelo sentirme muy cabreada, el mundo se viene abajo y vuelvo a llamar para ver donde esta
    T: y una vez que llamas….
    C: una vez que la llamo vuelvo a la calma
    T: ¿y no vuelves a sentir los sentimientos de antes?
    C: no no, claro que no, puede que vuelvan incluso 5 minutos después, no puedo evitarlo, es desesperante. Me estoy cargando esta relación
    T y… ¿vuelves a llamar?
    C: si, una y otra vez y para preguntar lo mismo: ¿Dónde estás? ¿Con quién andas?
    T: es decir, que aunque lo llames vuelves a sentirte mal
    C: si, me calmo un poco pero vuelvo a sentirme igual. Hay veces que intento dormir para no pensar
    T: y una vez que despiertas, ¿ha cambiado algo?
    C: ni mucho menos
    T: recapitulando: te sientes celosa, llamas, te calmas pero vuelves a sentirte más tarde igual. Si ves que ya es demasiado intentas dormir, sin embargo, al despertar te encuentras igual.
    C: Justo eso
    T: ¿has hablado de esto con alguien más? Algún familiar, amigo/a…
    C: no, he perdido prácticamente contacto con mis amigos/as por intentar estar el máximo tiempo posible con mi pareja, así me aseguro de que no está con nadie más.
    T: crees que cuanto más tiempo pases con tu pareja él no será infiel, ¿no es así?
    C: si, me aseguro que este solo conmigo. Así me siento segura
    T: supongo que no podréis estar todos los días juntos por el tema del trabajo y demás. ¿Qué sucede cuando él se va?
    C: vuelvo a sentirme igual
    T: entiendo..

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  4. T: Me cuentas que te sientes muy nerviosa ¿qué haces cuando estás así?
    C: Pues me pongo a dar vueltas por la casa sin sentido, pensando en lo nerviosa que estoy.
    T: Mmm, y después de hacer eso, ¿cómo te sientes?
    C: Me siento más nerviosa, porque no consigo entender por qué estoy así.
    T: Entonces, entiendo que preocuparte por eso, hace que se agrave, ¿no?
    C: Sí, y además, cuando tengo que estudiar para los exámenes me pongo peor.
    T: ¿Qué haces en esa situación?
    C: Pues dejo de estudiar, porque no puedo concentrarme, y porque sé que voy a suspender de todas formas, siempre suspendo y me pongo más nerviosa porque sé que puedo repetir curso.
    T: Es decir, te pones nerviosa, dejas de hacer algo, y te pones nerviosa por eso mismo ¿no?
    C: Sí… es un poco estúpido, ahora que lo dices tú.
    T: ¿Crees que esto te beneficia?
    C: No, para nada. Pero es que no puedo evitar sentirme así.
    T: ¿Qué crees que podrías hacer para no sentirte así?
    C: No creo que pueda hacer nada. No me gusta pensar en cómo tengo que hacer las cosas…
    T: ¿Piensas que con esto último que has dicho avanzas, o por el contrario, te sientes más nerviosa?
    C: Avanzar, poco… Pero aún así no se me ocurre nada que pueda hacer, quizás intentar tranquilizarme cuando me pongo así, creo que es primero que podría hacer.
    T: Muy bien, vamos a ir trabajando en otras actividades que puedes hacer para no sentirte así.
    C: De acuerdo.

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  5. T: Entonces Lidia me dices que estás desesperada por la actitud de tu hijo de 8 años.
    C: Si, me hace perder los nervios a diario. Es un niño muy activo, tan diferente de mi otra hija….
    T: Ajá, son muy diferentes y no te sirven las mismas fórmulas con uno y con otro.
    C: Eso es! Y yo me desespero y encima peor……
    T: ¿Y eso cómo te hace sentir?
    C: Pues fatal! Imagínate… yo grito, él se porta peor, yo grito más… y parece una casa de locos, me pongo histérica.
    T: Entiendo por lo que me estás diciendo que gritar no te da muy buen resultado.
    C: La verdad que no, pero no sé qué hacer.
    T: Lo entiendo Lidia, seguramente yo tampoco sabría qué hacer. Pero aún así, algo sabemos…. Sabemos que gritar y ponerse nervioso no ayuda por lo que me estás contando……..
    C: Ayer mismo, es que le gusta escalarlo todo, desde que era bien pequeño, se sube a las farolas en la calle, o por los árboles en un periquete y llega a la cima con tanta facilidad. Me da miedo que un día se caiga y se parta la crisma!!! Y yo le grito y no me hace caso. Luego es un niño que saca muy buenas notas, vaya, inteligentísimo.
    T: Según me cuentas, tiene una habilidad especial….
    C: ¿¿¿Habilidad especial????
    T: Parece que de forma innata, se le da de miedo la escalada.
    C: jajajajajaja, pues no lo había visto así!!!!!!!
    T: Por lo que me has contado otras veces, parece que el deporte es algo importante en la familia ¿no? Y también parece ser que Sergio es un niño inteligente y nervioso, al que se le da bien la escalada.
    C: Pues visto de otro modo, me parece una buena forma de describir a mi hijo.
    T: Entonces, dado que necesita desfogarse, ¿qué te parece si buscamos algún sitio donde de forma controlada pudiera hacer escalada? En lugar de hacerlo en la calle, lo puede hacer en un rocódromo, donde le enseñen además de esta actividad como deporte, las medidas de seguridad que tiene que aprender para no tener accidentes.
    C: Pues jamás se me habría ocurrido!!! Ahora que lo dices un conocido de mi marido está en un club de escalada.
    T: Qué te parece si le consultas?
    C: Creo que saliendo de aquí le voy a decir a Jorge que llame a ese chico. Me acabo de ilusionar con esa posibilidad, y Sergio se va a volver loco creo.
    T: Perfecto! Me encanta que lo plantees así. DE pronto has hecho de la debilidad de Sergio una Fortaleza. Además, puede suponer un fuerte motivador para tu hijo, y descargar esa necesidad que tiene de adrenalina.
    Y volviendo a lo de los gritos, ¿crees que podemos buscar otra fórmula? ¿Cómo te hace sentir a ti que te griten Lidia?..........
    C: UFFFFFF, yo que me griten lo llevo fatal…
    T: cierto, yo también……..En un conflicto, sueles escuchar u obedecer a alguien que te lo dice de malas formas?
    C: Ni de coña!
    BLA BLA BLA

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